miércoles, 24 de octubre de 2012

Maldito marco, no apto para impresionables.


El día parecía transcurrir con absoluta normalidad, incluso hasta un poco más tranquilo que los anteriores ya que por causa del parcial me tomé el día en el trabajo y estuve en mi casa.

Entre apuntes y fotocopias, salí disparada a darme una ducha y alistarme para partir hacia el barrio de Palermo, cuando en una de esas corridas entre la habitación y la cocina el marco de la puerta se me cruzó en mi camino. Caí desplomada al piso con tal fuerte dolor que pensé que me desmayaría, entre malas palabras que no puedo reproducir comencé a colocarme hielo en el dedo siguiente al dedo índice del pie. Con el pasar de los minutos mi dedo no paraba de latir y comenzaba a tener cierto color verdoso que luego se convirtió en morado.

Cuando pude levantarme, llamé a Martin ( mi novio ) con el fin de que venga a buscarme y llevarme a la clínica, lugar no grato para mí, donde tuvimos que esperar aproximadamente una hora para que me atiendan. Al entrar al consultorio de la guardia la médica expresó su asombro diciendo: ‘cómo te hiciste eso?!’

En conclusión terminé con el dedo entablillado, sin poder caminar, inyectada por un calmante que me dejó de cama, y sin poder ir al examen al cual me había estado preparando toda la semana.

Para terminar, les dejo una imagen de mi pie. 

1 comentario:

  1. Qué pena lo que te pasó... Esto de "tenemos que bajar un cambio", como se suele decir, a veces es cierto. Qué golpazo!!! Lo lamento, que estés mejor!
    Slds.

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